Manuel santos arboleda Sánchez, ilustre residente de cañaveral, nació el 2 de agosto de 1979 en la ciudad Portuaria del pacífico, Buenaventura en el Valle del Cauca. Desde muy pequeño empezó a jugar futbol y se vislumbraba como una gran promesa en este deporte.

Su camino no fue fácil, tuvo que sortear muchos obstáculos que la vida le fue poniendo, pero él con persistencia y coraje supo salir adelante y superar todos estos obstáculos que se le presentaban. En el 97 decide dejar su natal buenaventura y viajar hacia Bogotá para probarse en las inferiores de millonarios, de donde fue traspasado a Girardot Fútbol Club de la segunda división.
Fue ahí donde fue observado y fichado por el Independiente Santa Fe uno de los clubes más grandes del país, en el club rojo de la capital en el principio fue relegado a jugar en el cóndor de la segunda división, pero él, con gran actitud afrontó este reto y logró destacarse, consiguiendo ser ascendido al equipo de la primera división del cuadro cardenal.
Ya en el año 2000 bajo la dirección del profesor Fernando “el pecoso” Castro logra debutar en la primera división del futbol profesional colombiano. En Santa Fe juega hasta el 2002 donde es cedido al Deportes Tolima. En ese año en la ciudad de Ibagué fue suficiente para Manuel para enamorarse de la ciudad de su gente y en especial de Yuli Paola Solórzano la mujer que lo cautivó y con la cual ahora tiene dos hijos; una niña de seis años Manlly y un niño de 8 meses Juan Manuel.
Decidió comprar una casa en Ibagué, en un sector que desde que llegó le encanto: Cañaveral. Por la seguridad que brinda, por sus amplios espacios verdes y el ambiente a naturaleza que se respira en el aire y sin lugar a dudas por el cariño y reconocimiento que los habitantes de Cañaveral le brindan.
Manuel también jugó en equipos como el atlético Huila, Centauros de Villavicencio en Colombia hasta que dio el paso internacional en el 2005, y fue
comprado por el Cienciano de Cusco del Perú donde jugó una témpora y logró el título de la Recopa Sudamericana enfrentando a Boca Juniors de Argentina.
comprado por el Cienciano de Cusco del Perú donde jugó una témpora y logró el título de la Recopa Sudamericana enfrentando a Boca Juniors de Argentina.
En el 2006 fue fichado por el Zaglebie Lubin de Polonia, donde al principio su adaptación fue muy dura porque cuando llegó se encontró con el invierno mas inclemente de los últimos años en Polonia. “Llegué a jugar en temperaturas de -15 o -20 grados, no sentía las piernas ni podía patear el balón; los huesos me dolían, cuando se me descongelaban las manos y los pies. La verdad, me quería devolver a las dos semanas y creía que no iba a aguantar porque todos los días nevaba y todo se veía blanco”, recuerda ahora entre risas Manuel Santos.
En el Zaglebie Lubin, logra destacarse como el jugador extranjero más importante de la liga polaca y el mejor defensa para la afición, y consiguen el subcampeonato de la copa de Polonia en el 2006 y en la temporada 2006/2007 logra salir campeón de la copa de Polonia.

Por su destacada participación el defensa de Buenaventura, fue contratado en el 2008 por uno de los clubs más grandes de Polonia el Lech Poznan, donde actualmente son los líderes del torneo local, y ha logrado ser nuevamente considerado el mejor defensa de la liga y el mejor jugador por la afición. Es tal su éxito en Polonia que la selección de ese país le ha propuesto que se nacionalice y juegue para la selección de ese país. Donde ya lo han invitado a entrenarse con la selección absoluta de Polonia.
Manuel nunca pierde la esperanza de que lo convoquen a jugar en la selección Colombia. Cada vez que el teléfono suena en la casa de los Arboleda Solórzano, ubicada en una de las mejores zonas residenciales de Poznan, una de las más antiguas y grandes ciudades polacas, todos corren en busca del auricular, pero siempre las zancadas del jefe de hogar le permiten ser el primero en contestar.
Ese afán por decir „aló‟ antes que su esposa, está impulsado por la ilusión que Manuel Santos tiene de escuchar algún día al otro lado de la línea la voz de Eduardo Lara y que el seleccionador de Colombia le invite a vestir la camiseta tricolor, “así sea para un amistoso, pero que me dé esa chance, uno no más”. Para Manuel cada vez que tiene vacaciones es un alivio porque puede regresar a su Colombia del alma y en especial su casa en Cañaveral donde puede descansar tranquilo con su familia.
